Sobre o Naufrágio

“La vida es en si misma y siempre un naufragio. Naufragar no es ahogarse. El pobre humano, sientiendo que se sumerge en el abismo, agita los brazos para mantenerse a flote. Esa agitación de los brazos con que reacciona ante su propria perdición, es la cultura - un movimiento natatorio. Cuando la Cultura no es más que eso, cumple su sentido y el humano asciende sobre su proprio abismo.
Pero diez siglos de continuidad cultural traen consigo, entre no pocas ventajas, el gran inconveniente de que el hombre se cree seguro, pierde la emoción del naufragio y su cultura se va cargando de obra parasitaria y linfática. Por esto tiene que sobrevenir alguna discontinuidad que renueve en el hombre la sensación de perdimiento, substancia de su vida. Es preciso que fallen en torno de él todos los instrumentos flotadores, que no encuentre nada a que agarrarse. Entonces, sus brazos voverán a agitarse salvadoramente.
La conciencia del naufragio, al ser la verdad de la vida, es ya la salvación. Por eso yo no creo más que en los pensamientos de los náufragos. Es preciso citar a los clasicos ante un tribunal de náufragos para que alli respondan ciertas preguntas perentorias que se refieren a la vida auténtica.“
